Uno de los temas de agenda política más relevante de la última sesión de la Comisión Permanente fue la inauguración de la transmisión en señal abierta del Canal del Congreso en el Valle de México, así como un nuevo formato en los contenidos del portal de internet.

De acuerdo con algunos de los datos que se publicaron en este sitio, el impacto de difusión y transmisión de la señal del canal estará llegando a una audiencia de entre 18 y 24 millones de telespectadores que junto con los suscriptores de televisión de paga sumaría alrededor de 60 millones de televidentes potenciales en todo el país.

Asimismo menciona que con 17 años de existencia del Canal del Congreso, finalmente la LXII Legislatura cumple con un objetivo de hace más de cinco años cuando se le otorgó el permiso para operar una señal abierta en televisión digital terrestre.

Y cabe preguntarse: ¿por qué tardó cinco años en lograr que esto sucediera? La característica primordial de la construcción de la democracia mexicana es que los procesos políticos han resultado ser fenómenos que nos han llevado varias décadas de reflexión. Ahora el discurso político no solo tiene que ver con procesos democráticos sino con modelos de ejercicio del poder y de buen gobierno como la transparencia y la anticorrupción que se perciben como una luz al final del túnel.

Durante la discusión del debate pactado en la sesión, la idea más recurrente fue que la capacidad del Canal del Congreso no solo tiene la función de transmitir sino que debe desarrollar la función de informar. Esto tiene como consecuencia el comenzar a incorporar el concepto de parlamento abierto en el discurso como un esquema de trascendencia institucional.

De acuerdo con Pablo Secchi, especialista y director de la Fundación Poder Ciudadano, un primer desafío del proceso de transparencia fue el de institucionalizar el derecho de los ciudadanos para acceder a la información del Congreso (iniciativas de ley, perfiles de los Congresistas, datos de contacto). Sin embargo surge un nuevo desafío que tiene que ver con la rendición de cuentas y en el que la tecnología juega un papel muy importante para activar a la ciudadanía (cuánto cobra un legislador, cómo se invierte el dinero en el congreso), que reclama parlamentos mucho más proactivos en la publicación de información y la generación de canales para la participación.

En este sentido, Secchi afirma que hoy en día los parlamentos tienen una función más a las clásicas funciones de legislar, representar y controlar, que es la de informar, lo que se asume como un proceso irreversible que está comenzando a transitar en las instituciones de la democracia, presionadas principalmente por la sociedad civil organizada.