La respuesta del Senado frente a la coyuntura

De Javier Orizaga

El tema relevante en estos días fue sin duda la inseguridad, el anuncio de las diversas propuestas del Poder Ejecutivo enviadas al Senado para dar respuesta a los acontecimientos suscitados en el estado de Guerrero tiene como propósitos establecer mecanismos de combate a la corrupción y un nuevo sistema policial mediante reformas constitucionales.

La respuesta de los grupos parlamentarios no se hizo esperar y durante la sesión del martes pasado se acordó un mecanismo que se denominó “debate pactado”, con el objetivo de establecer los posicionamientos de las fuerzas políticas con respecto a las propuestas enunciadas.

Una de las principales críticas realizadas al Ejecutivo por la oposición fue la de tratar de dar respuesta a este tema con una estrategia similar a las propuestas presentadas anteriormente, en la que con reformas constitucionales o legislativas se consideró que se otorgaría una capacidad inmediata y eficaz al estado para resolver los problemas nacionales, en este caso de inseguridad.

En este sentido la oposición argumentó que el diagnóstico para la toma de decisiones de estas reformas no es el correcto porque existen omisiones legales como nombrar al titular del Centro Nacional de Certificación y Acreditación, órgano que regula los procesos de control de confianza de las policías, la falta de implementación de propuestas como la revocación de las licencias colectivas de armas de fuego por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional cuando se tenga indicios de infiltración del crimen organizado en los ayuntamientos, la reformulación de las reglas de operación de los subsidios federales a la seguridad como el Programa de Acreditación Policial o los Fondos de Prevención, así como la supervisión ciudadana de los cuerpos policiacos.

La segunda crítica importante fue la visión sobre la aplicación del modelo federal en la que existe una distribución sumamente desigual de los recursos públicos, lo que representa el debate de fondo. La capacidad de respuesta de los gobiernos locales frente a estos retos resulta altamente deficiente y poco valorado en donde existe un pobre reconocimiento al espacio social en el que los controles ciudadanos pueden tener la posibilidad de un desarrollo más efectivo.

La  respuesta que debe ofrecer el Senado frente a una coyuntura, entendida como un conjunto de circunstancias contingentes y cambiantes en un contexto de inestabilidad, radica en dos aspectos: evitar que el ambiente político al interior del organismo se vicie y obstruya el desarrollo de la agenda parlamentaria prevista, y que sustituya los principios democráticos de diálogo, negociación y acuerdo que deben prevalecer en el poder legislativo.