Una vez más el Congreso de la Unión busca afrontar los problemas nacionales por medio de la reacción a las crisis; en esta ocasión se trata de buscar la implementación del Mando Único Estatal Policial, a partir del lamentable asesinato de la alcaldesa de Temixco, Gisela Mota.

La discusión sobre la estrategia de seguridad pública no es nueva. Desde el gobierno de Felipe Calderón se planteó una estrategia similar de confrontar al crimen organizado por medio de la centralización de la seguridad pública en manos de los gobernadores. Antes de comenzar a plantear algunas dudas sobre esta estrategia conviene preguntarnos, ¿por qué el Congreso de la Unión actúa sólo en situación de crisis? ¿De qué sirvieron los foros realizados en el Senado de la República el año pasado, si se pospone la discusión del tema?

El problema radica en que muchos legisladores no han entendido que el papel del Poder Legislativo no consiste únicamente en crear leyes, es necesario entender que también el control político es una función esencial del Congreso y que por medio del análisis y revisión de las políticas públicas se pueden posicionar temas en la agenda pública. ¿Por qué esperar a una iniciativa promovida desde la Conago, cuando desde enero del 2015 ya se sabía su posición al respecto?

Queda claro que la discusión al interior del Congreso no ha sido fácil, ni debe serlo ante un tema trascendental para el país; de ahí que existan distintas iniciativas en el Senado de la República. Sin embargo tampoco debemos ser ingenuos, el año pasado marcado por las elecciones federales del 2015, complicó la discusión de temas sensibles.

Sobre la estrategia de seguridad pública que se necesita para salir de esta situación de crisis, es necesario analizar la propuesta de mando único desde distintas posiciones.

Es evidente que los gobernadores están a favor en tanto que les brindaría un mayor control de la seguridad en los municipios; sin embargo, siguiendo el argumento del especialista Alejandro Hope, el impacto de la corrupción crece a medida que se concentran las facultades.  También es posible que muchos presidentes municipales estén a favor de la propuesta ante la situación de seguridad que prevalece en sus municipios, funcionando como válvula de escape.

Es necesario que las policías municipales existan y sean fortalecidas; se deben buscar mayores mecanismos de colaboración entre las autoridades, sin olvidar la cercanía que debe existir con la comunidad.

El debate sobre el tema se debe dar en el Congreso, que debe dejar de posponer la discusión de los temas sensibles, sin prisas ni pausas; o al menos esa es la impresión que se pretende dar desde el Senado, con una agenda que contempla la discusiones sobre el mando único, la marihuana, las leyes secundarias del Sistema Nacional Anticorrupción y el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), en donde habrá puntos de vista distintos entre los legisladores.