Buenos días a todos los presentes, saludo a la Senadora Arely Gómez, y a los asambleístas Manuel Granados y Cuauhtémoc Velasco. Un gusto estar todos en la misma mesa, juntos trabajando por un parlamento abierto. Hoy hablo en nombre de las 12 organizaciones que conforman la Alianza para el Parlamento Abierto en México, un espacio de encuentro y colaboración entre sociedad civil, los legislativos federales y estatales y los órganos garantes de transparencia, cuyo objetivo es lograr que las instituciones legislativas en México cumplan con los principios y acciones de un parlamento abierto.

¿Pero  a qué nos referimos cuando hablamos de parlamento abierto? Nos referimos, en un primer momento, a garantizar el derecho de acceso a la información para asegurar su consulta de la manera más sencilla y eficiente.

Hoy en día no hay órgano legislativo en México que se pueda colgar la medalla del acceso a la información. Tenemos el tiempo encima pero mucho camino que recorrer, para poder hablar de un verdadero sistema de datos abiertos y máxima publicidad en nuestros órganos legislativos.

Los datos existen, son generados en el día a día del trabajo legislativo, son archivados por los órganos de servicios parlamentarios, y a pesar, de que en el algunos casos hace falta documentarlos correctamente y en otros casos se publican diferidos: días, semanas, meses o hasta años después; existen, y tenemos derecho a conocerlos, y más aún ganas de trabajar con ellos, socializarlos y generar nuevos datos que enriquezcan el trabajo legislativo.

 ¿A qué nos referimos con esto? La información parlamentaria se debe difundir de manera proactiva, organizada, en formatos que faciliten el uso masivo de datos, con propuestas de análisis estadístico y aprovechando los mecanismos de difusión disponibles. Hoy no tenemos pretexto, las nuevas tecnologías nos permiten ordenarlo todo fácilmente, graficarlo y publicarlo minuto a minuto.

Al no garantizar de esta forma el derecho a la información lo que está en juego es la legitimidad de los órganos legislativos en México, y la solución es muy evidente, tenemos que convertir a los congresos en escaparates, en palacios de cristal. Debe significar un honor ser congresista, y los ciudadanos honraremos con nuestro voto (de cara a la reelección) a aquellos legisladores que se atrevan a comunicar con mayor precisión y claridad su trabajo, a los valientes de la transparencia.

La Información presupuestal y administrativa es otro rubro importante en esta caja de cristal, ya que debe ser publicada de manera oportuna, detallada y disgregada, factura por factura, cada recibo, cada licitación, con indicadores que nos permitan medir la calidad del ejercicio presupuestal.

Los ciudadanos somos fiscalizados con absoluta puntualidad, mes a mes. La gran pregunta es, ¿Cómo se fiscaliza el Estado, o en este caso las instituciones legislativas? La auditoria es función de los órganos legislativos y contrapeso indispensable del Poder Ejecutivo,  por lo que es impensable que el gasto se audite 14 meses después de iniciado su ejercicio, 2 meses después de ser aprobado el siguiente presupuesto.

Y, ¿Cuál es el resultado? Un país que gasta a ciegas, la buena noticia es que está en manos de nuestros poderes legislativos cambiar este rumbo de opacidad por un camino de transparencia. Al final del próximo periodo esperamos poder diseñar en Borde, una plataforma que se llame claridadpresupuestaria.mx en lugar deopacidadpresupuestaria.mx que diseñamos este año y que les invito a visitar para profundizar en el tema del ejercicio del gasto legislativo.

Necesitamos además Información detallada sobre legisladores y su personal, declaraciones patrimoniales anuales, pero sobretodo el mapa de intereses y relaciones con el sector social y empresarial. Esto para asegurar y defender la imparcialidad de nuestros legisladores; además hace falta, regular, ordenar y transparentar las acciones de cabildeo o incidencia con mecanismos que garanticen  la conducta ética tanto de los legisladores como de las organizaciones políticas, sociales o económicas, interesadas. Esto a través de procesos sistematizados y transparentes de participación e inclusión de las propuestas. La meta es dar certidumbre sobre el origen de las iniciativas de ley y los argumentos que las sustentan.

Necesitamos también que la información histórica se mantenga íntegra, es muy importante que las iniciativas, dictámenes y minutas conserven un número de identificación que nos permita dar seguimiento puntual al proceso legislativo.

Tenemos que modernizar al Poder Legislativo, y para ello necesitamos datos y código abiertos, hablamos de datos abiertos e interactivos, del uso de software libre y código abierto, hablamos de facilitar la descarga masiva de información y el uso y reproducción sin limitantes, por que los datos se generan con dinero público y por lo tanto nos pertenecen a todos. Debemos asegurar la accesibilidad y difusión de las sesiones, y las reuniones de comisiones; así como la transmisión de estas por canales de comunicación abiertos.

Para avanzar con paso firme y sin posibilidad de retrocesos, es necesario legislar a favor del gobierno abierto. Que se aprueban leyes que favorezcan políticas de gobierno abierto en otros poderes; asegurando así que en todas las funciones de la vida política se incorporen estos principios.

Por último, tenemos q promover la  participación ciudadana y la rendición de cuentas, y esto requiere de integrar a los ciudadanos en los procesos deliberativos e instrumentar procesos que facilitan la supervisión de las tareas legislativas. Este, es el principio más importante del parlamento abierto; ya que es a través de la inclusión de la ciudadanía en el proceso legislativo, como lograremos catapultar a nuestros congresos no sólo hacia la innovación sino hacia el fortalecimiento de esta institución tan fundamental para nuestra democracia. Hablamos de redefinir la participación ciudadana, mas allá del foro, de la audiencia pública, la reunión privada; la participación debe tener una respuesta puntual, debe formar parte de una metodología de trabajo en donde se integran las propuestas o se dan respuestas y contraargumentos. Hay un largo camino que separa a la democracia representativa de la democracia participativa a la que tenemos que transitar. No hay duda de que es posible implementar los principios de parlamento abierto si lo impulsamos con herramientas digitales que permitan informarse y participar en tiempo real desde cualquier rincón del país.

Borde forma parte de las asociaciones integrantes de la Alianza para el Gobierno Abierto, en Borde entendemos al quehacer político a través de redes sociales y la participación ciudadana: gobierno abierto, parlamento abierto, justicia abierta.

 

 

Hoy nos enfrentamos a una nueva realidad, la comunicación es bidireccional: todos somos emisores y todos somos receptores. Eso anticipa una nueva categoría política: el ciudadano en red. Por ello en Borde nos dedicamos a diseñar plataformas digitales y estrategias de comunicación, especializadas en los poderes legislativo y judicial mexicanos. En Borde creemos que no debe haber pretextos ni demoras, porque existe la tecnología y sobretodo la urgente necesidad de legislar de cara a la sociedad y con la sociedad. Si lo que deseamos es fortalecer a nuestras instituciones, lo que debemos hacer es transitar juntos a una nueva estructura y a esta estructura le llamamos parlamento abierto.

No puedo concluir sin señalar que si bien el parlamento abierto sería un gran paso hacia una democracia participativa, hoy en México nos deben preocupar también los límites que le pueden impedir a un ciudadano hacer uso de los datos y participar activamente en la toma de decisiones. Es necesario recobrar el Estado de Derecho del país para garantizar la seguridad de cualquiera que se atreva a hacer travesuras con los datos. Porque recordemos el alud mediático emprendido por el gobierno este año cuando una organización reconocida de la sociedad civil publicó un estudio realizado con datos del gobierno en materia educativa. Las declaraciones de la autoridad federal en la materia desacreditaron de forma inmediata el estudio sin ofrecer una nueva versión de datos. Hay muchos pormenores de este ataque a la libertad de expresión y de muchos otros más graves que no mencionaremos hoy, pero y si mañana se nos ocurre, calificar las próximas elecciones, qué nos pasaría.  

Los dejo con una reflexión ¿en México la libertad de expresión está a la altura de la transparencia necesaria para emprender esta aventura a la que llamamos parlamento abierto?