A partir de la visita de Donald Trump a México, las preferencias electorales por este candidato superan las registradas por Hillary Clinton. (CNN) El hecho es grave, por el peligro que para México y para la paz mundial representa Trump. Este es el principal daño colateral de la pifia de haber recibido como Jefe de Estado a un simple candidato. Es el principal, pero no el único.

Al interior del país, es más que preocupante la profunda crisis de la autoridad presidencial, en un país presidencialista como México. Antes de esa visita, formaba parte del sentido común señalar que Enrique Peña Nieto llegó para profundizar un proyecto económico y social, depredador y excluyente, un proyecto en donde el interés privado y el negocio, se encuentran por encima del interés nacional y social. Pero esta percepción generalizada, no significaba una novedad en relación a los anteriores presidentes, al menos desde Miguel Alemán en adelante.

Lo riesgoso de esta coyuntura es que para llevar adelante ese proyecto, la institución presidencial hoy sea un vacío de poder. En un país, repito, de régimen presidencialista. Es muy riesgoso, porque no existen mecanismos institucionales para dar respuesta a esa crisis. Es muy riesgoso porque el poder legislativo sólo expresa la crisis nacional, sin proponer soluciones. Muy riesgoso porque el Poder Judicial es parte también del negocio privado. Riesgoso también porque lo único que se le ocurre a un líder de amplia aceptación popular como Andrés Manuel López Obrador, es ofrecer amnistías previas a los corruptos, es ver el fenómeno de la visita de Trump como una cortina de humo, y después pedir que se frene la caída de EPN.

Yo no estoy por la caída de Peña Nieto, eso sólo profundizaría la crisis nacional. Pero tampoco estoy por frenar esa caída a ciegas. ¿En torno a qué proyecto? ¿Organizad@s cómo? ¿Sólo porque AMLO lo pide se convierte en una salida mágica?

Sobre la autora:
Rosa Albina Garavito Elías
Economista por la Universidad Autónoma de Nuevo León y maestra en Sociología por la FLACSO de Santiago de Chile. Profesora investigadora del Departamento de Economía de la UAM-Azcapotzalco. Cofundadora del PRD. Fue diputada federal en la LV Legislatura, y Senadora en la LVII Legislatura.