¿En qué me va beneficiar? ¿Cómo mejorará mi vida diaria?

Como para algunos es conocido el próximo 5 de junio se realizarán las elecciones para definir a los responsables de redactar la Constitución para la Ciudad de México, sin duda la coyuntura política más importante de los capitalinos para este 2016, por lo que resulta necesario que nos informemos y que participemos.

Desgraciadamente la creación de una Constitución no es un tema que esté generando mayor interés en la ciudadanía y esto se debe a que las instituciones políticas no han sabido difundir las repercusiones que podría traer a los capitalinos una carta fundacional.

El reto es aún mayor cuando encontramos que según una encuesta realizada por Buendía y Laredo, el 43% de los ciudadanos encuestados considera que la Reforma Política para la Ciudad de México hará que la situación empeore; o más grave aún, 66% no sabe que el próximo 5 de junio se llevarán a cabo elecciones para definir constituyentes.

¿En qué me va beneficiar una Constitución para la Ciudad de México? ¿Cómo mejorará mi vida diaria? ¿Por qué participar en el proceso? Son algunas de las preguntas que la ciudadanía se hace frente a esta nueva coyuntura política y que los partidos no han sabido responder.

Aunque la Reforma Política para la Ciudad de México resultó ser muy acotada, debemos recordar que un proceso constituyente implica una redistribución del poder por lo que debemos buscar ciudadanizar a una Ciudad que cada vez escucha menos. Se discutirá también la organización territorial, las atribuciones de los poderes, las libertades y derechos de los capitalinos, entre otras cuestiones fundamentales que redefinirán nuestra cotidianidad.

Desgraciadamente nos hemos encontrado ante procesos participativos simulados, en donde se promueven una gran cantidad de foros temáticos pero que no aseguran que las propuestas que formulemos si quiera se lleven a los posibles constituyentes de los partidos.

Del mismo modo, si el Gobierno de la Ciudad de México busca legitimar el proceso debe promover cuando menos un referéndum aprobatorio del texto que resulte de la Asamblea Constituyente, así como procesos participativos abiertos del trabajo que está realizando la Comisión Redactora. Entendemos la complejidad que implica un proceso constituyente; sin embargo es la oportunidad ideal para llegar a un nuevo acuerdo entre ciudadanos que no se debe menospreciar por parte de las instituciones.

Para algunos la legitimidad del proceso está cuestionada ya sea por la conformación de la Asamblea Constituyente donde habrá 100 constituyentes de los cuáles sólo 60 serán electos y 40 serán designados, o por las dificultades que implica ser un candidato independiente.

Un proceso constituyente democrático implicaría la participación de todas y todos en cada una de las etapas, por tal motivo es necesario que las OSC, academia, medios de comunicación y partidos fomentemos que la ciudadanía participe activamente.